Todo lo que debes saber acerca de la prueba de esfuerzo.

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Realizarte una prueba de esfuerzo es una gran inversión, a cambio recibirás información valiosa sobre tu estado general de salud, cualidades físicas, la definición precisa de tus zonas de entrenamiento y recomendaciones puntuales para ajustar tu plan y mejorar tu rendimiento deportivo.

 

Si vas a iniciar un programa de entrenamiento, o si ya cuentas con algunos meses/años entrenando, es recomendable realizarte una prueba de esfuerzo, saber cuanto le puedes exigir a tu organismo es fundamental ya que el ejercicio puede resultar contraproducente si no se dosifica adecuadamente, llegando a lesiones musculares, fracturas por estrés, alteraciones metabólicas, cardiovasculares, hipertensión, etc.

 

Foto: Josu Gurtubay Team TBT

 

QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE UNA PRUEBA DE ESFUERZO.

 

Es un reconocimiento médico que valora tu estado general de salud y tu forma física. Este tipo de chequeos deben de estar supervisados por médicos especialistas en medicina del deporte e incluir al menos los siguientes estudios:

  • Análisis clínicos, (química sanguínea, biometría hemática, exámen general de orina).
  • Valoración médica.
  • Electrocardiograma en reposo.
  • Espirometría.
  • Prueba de esfuerzo con monitoreo del electrocardiograma de 12 derivaciones, presión arterial y frecuencia cardíaca.
  • Análisis de gases. (VO2MAX)
  • Curva de lactato.

La prueba se puede realizar en banda sin fin o cicloergómetro (rodillo), todo depende del deporte practicado, el interés del deportista y/o entrenador.

Existen diversos protocolos, generalmente en el deporte usamos un test incremental, es decir, cada determinado tiempo aumentamos la velocidad o los watts, iniciando a intensidades muy suaves hasta el máximo esfuerzo que pueda mantener el deportista. En todo momento, bajo la supervisión médica, se monitorea el trazo eléctrico del corazón, la frecuencia cardíaca, presión arterial, se toman muestras para la determinación del lactato sanguíneo que junto con el análisis de gases sirven para identificar con precisión tus zonas de entrenamiento.

 

 

 

¿QUÉ MIDE UNA PRUEBA DE ESFUERZO?

 

ELECTROCARDIOGRAFÍA EN REPOSO Y ESFUERZO.

El electrocardiograma registra la actividad eléctrica del corazón, en el reposo nos sirve para identificar las adaptaciones cardiovasculares al entrenamiento y corroborar que sean fisiológicas (producto del entrenamiento) no patológicas.

Durante el esfuerzo nos permitirá descartar anomalías en cuanto al ritmo cardíaco, así como, observar cualquier tipo de arritmias o cambios electrocardiográficos que sugieran algún daño en el corazón.

 

FRECUENCIA CARDÍACA.

Existen diversas fórmulas para calcular la FC máxima, sin embargo, no es recomendable usarlas ya que suponen un alto margen de error.

La mejor forma de obtener tu FC Máx es a través de una prueba de esfuerzo, debido a que consideramos diversos criterios para determinar si la prueba de esfuerzo fue máxima o no, y así determinar tu frecuencia cardíaca máxima.

 

PRESIÓN ARTERIAL.

Durante el esfuerzo la presión arterial sistólica se incrementa mientras que la presión arterial diastólica se mantiene o disminuye, es de suma importancia checar la presión periódicamente ya que se puede presentar una respuesta hipertensiva a determinada intensidad del ejercicio, con lo cual podríamos estar entrenando sin saberlo y con el paso del tiempo tener problemas en otros órganos.

 

 CONSUMO MÁXIMO DE OXÍGENO (VO2MAX).

La única manera de conocer tu VO2MAX es a través del análisis de gases durante una prueba de esfuerzo, existen cálculos, formulas y dispositivos que lo estiman pero no lo miden de manera directa.

El VO2MAX es la capacidad de nuestro organismo para absorber, transportar y utilizar el oxígeno para generar energía. Es un indicador fundamental de la potencia aeróbica.

El análisis de gases también nos ofrece información del gasto energético a cada intensidad del esfuerzo, así como, el tipo de sustrato energético empleado (hidratos de carbono y grasas), es fundamental en los deportes de resistencia optimizar el metabolismo de las grasas lo que supone un ahorro del glucógeno muscular y hepático, impactando directamente en la mejora del rendimiento deportivo.

 

ZONAS DE ENTRENAMIENTO.

El primer paso de un plan de entrenamiento exitoso es contar con una clara ubicación de tus zonas de entrenamiento. Todo programa de entrenamiento debe incluir al menos 5 zonas y es fundamental saber sus características y objetivos, es decir, a qué ritmos se encuentran, rangos y porcentajes de frecuencia cardíaca, porcentaje de VO2, tipo de sustrato energético empleado, tiempo de duración, entre otros.

Cabe destacar la posibilidad de vincular nuestras zonas de entrenamiento a ritmos de competencia, es decir, el umbral aeróbico está relacionado a nuestra capacidad para realizar eventos de media y larga duración como un medio maratón, maratón, 70.3, entre otros. El porcentaje de VO2MAX al que se encuentre nuestro umbral aeróbico es un indicador de nuestra base aeróbica, a mayor porcentaje mejor es nuestro rendimiento deportivo.

El umbral anaeróbico esta vinculado a eventos más cortos como un 10 K, un triatlón sprint, olímpico, entre otros.

Por arriba del umbral anaeróbico y hasta el VO2MAX se realizan los entrenamientos interválicos.

 

 

 

 

 

 

 

 

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